Nosotras.
lunes, 30 de diciembre de 2013
"Año nuevo, vida nueva"
Cuando sea delgada iré de compras sin complejos. Vaya pues sigo viéndote angustiada porque nada te queda bien. Piensa en todas las veces que has visto unos pantalones preciosos, te valían, bueno te cerraban porque seguías pareciendo un salchichón embutido. Ya sabes aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Otra de las razones... recuerdo que decías, cuando sea delgada iré por la calle con autoestima y la cabeza alta. Sigo viéndote igual, incluso peor con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha pensando que cada risa de la gente es por ti.
Y sigues pensando cuando cojones va a acabar toda esta puta pesadilla, precisamente cuando le eches cojones y cumplas todo lo que te exijas. Ya ves, otro año que pasas siendo gorda y te sientes mal, eso para la próxima vez que digas 'solo probaré un poco' o 'no quiero seguir castigando mi estómago o mi garganta' todo dicho pues, feliz año nuevo.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Llamar la "atención".
Muchos piensan y nos juzgan, tachándonos de locas enfermas que sólo quieren un poco de atención.
Muy bien, detengámonos por unos minutos en nuestras diversas situaciones, problemas y complicaciones. Sí, tal vez estemos locas, o sea, una persona cuerda no se cortaría o se mataría de hambre solo por agradar un poco a la bascula y al espejo, ¿No? Pues ya está. Ahora, "enfermas"... eso sí puede que lo estemos, o por lo menos yo considero que lo estoy, pero ya eso de que lo hacemos por llamar la atención, ¿Saben qué les digo a los cabezas de chorlito que no tienen otra mejor cosa que hacer, como dedicarse a su propia vida, por ejemplo? Que si esto fuera por llamar la atención, no llevaría pulceras ni muñequeras, o en el caso de otras chicas, no llevarían sudaderas ni dejarían de usar camisetas de manga corta ni nada por el estilo, que las que no soportamos ni una pizca eso de nuestro reflejo, no lo rompemos ni le gritamos de todo, ¿No? Porque yo sé que la que me entiende, o el que lo hace, ¿Por qué no?; sabe perfectamente qué es aguantarse las ganas de tirarle mil cosas al espejo cada mañana o lo que es detestar a muerte la maldita bascula que no hace más que decirte que volviste a engordar, que tus horas de ayuno y todos tus esfuerzos en tus ejercicios valieron madre porque no sirvieron ni para adelgazar cien gramos de nada.
Nos dicen que necesitamos comprensión, cariño y atención. Pero, oye, nadie anda por la vida suplicando cariño, rogando compasión y, ni mucho menos, contando todos sus problemas porque ve que así es el ombligo del mundo, pues no.
En mi opinión, aquellas personas que no sepan qué es estar en nuestra piel, mejor que se callen, porque la verdad, por personas tan detestables como ellas, muchas personas que quieren pedir ayuda y salir de una vez de esto, que quieren llenarse de valor y luchar contra sus peropios demonios, o sea, contra ellos mismos, no lo hacen gracias por unos cuantos que no tienen ni la menor idea de qué es estar rodeado constantemente de tanta soledad y tanta oscuridad. No lo saben y sin embargo no callan, no viven lo que les toca y, mucho menos, dejan vivir a los demás la vida que nos tocó que, mal que bien, es lo hay y solo nos queda mejorar cada día, ¿No?
Sí, mejorar cada día. No por lo demás, y si lo vas hacer por alguien, que sea por tu familia, por tus padres que te lloran y que te sufren, hazlo por ellos en todo caso; hazlo por ti misma/o, que sé que eres fuerte porque aguantas este dolor, este tormento y esta soledad cada día. ¿No te mereces algo de felicidad tú también?
martes, 16 de julio de 2013
Números.
"Eres más que un puto número."
¿Cuántas veces escuchamos esto? ¿Cuántas veces nos lo dijieron?
En respuesta a todas esas puñeteras repetitivas veces en que todo el mundo nos lo decían, y dicen, solo les digo una cosa: a ustedes no les importa. No se metan, desaparezcan. Nadie les pidió ayuda u opinión. Ustedes qué sabran. Solo se límitan a decirnos que hay otras formas de hacerlo, que este no es el único camino ni el más sano. Y ¿Saben qué? Me vale madre si tienen razón o no. Me vale todo una puñetera mierda todo.
Soy yo la que quiere ser perfecta. No para ti. No para él. Sino, para mí. Yo dedido si valgo más o menos que un puto número. Soy yo si elijo ser más o menos que un número. No tú. Nadie.
Soy yo la que quiere levantarse cada día, mirarse al espejo y admirar sus progresos. Soy yo la que quiere despertarse y sentirse bien. Soy yo la que quiere caminar por la calle sin sentirse observada por ser una maldita y asquerosa foca. Simplemente, soy yo quien no elijió este camino pero sí quien decide recorrerlo. Así que cállate. Cierra la boca. No opines. No pienses. Pasa de mí. Así como lo hiciste hasta ahora. Así mismo.
Todos nos dicen "estas enferma" y sí, puede que lo esté pero te digo otra cosa: así no me ayudas.
Todos dicen ayudarte pero lo que en verdad solo hacen es destruirte más. Si es eso posible ya. Nosotras no somos chicas o mujeres tontas. Soy consciente de lo lista e inteligentes que podemos llegar a ser. Somos esos rostro del sexo femenino que promete llegar a grandes metas y hacer grandes cosas con sus vidas. Pero solo de nuestras sonrisas vacías y falsas, que con el tiempo aprendimos a tenerlas, para fuera.
Dentro de nuestras metes, tan extremadamente brillantes como dañinas, nos desarmamos en mil pedacitos y nos autodestruimos a cada segundo. Cada minuto en silencio vendría a equivaler una herida más. Otra. Igual o más dolorosa, profunda o grande que las demás.
Somos chicas realmente brillantes. Eso todas lo sabemos. Pero eso nadie lo ve. Eso nadie nunca lo vio. Ahora solo ven esa estúpida sonrisa vacía que ponemos a diario para contentar a los demás. Al final, es a lo único a lo que nos estamos reduciendo. A ser vacías y bellas cada día. Cada día que el mundo nos acepta más.
Nos estamos perdiedo poco a poco y todo porque elegimos ser menos que un número.
domingo, 19 de mayo de 2013
Nosotras.
Somos dos chicas. Dos chicas totalmente opuestas y diferentes. Somos dos personas con personalidades contradictoriaa y con gustos totalmente opuestos. Nuestros colores favoritos en nada se parecen. Fisicamente ni de lejos se podría decir que nos parecemos o si nos ves por la calle jamás nos confundirías la una con la otra. Nuestros estilos de vida también son totalmente opuestos. Nuestras "amigas" también se podría decir que nada tienen que ver. Nada nos une, en nada nos parecemos, nada nos dice "por eso somos las mejores amigas" y mejor dicho, aunque no nos podamos autodenominar las "Best Friends Forever" tampoco somos tan diferentes.
Sí, somos tan distintas.
Sin embargo, tenemos ciertos enemigoa en común: un espejo, una bascula y nosotras mismas, en nuestros respectivos casos. Tal vez seamos todo lo diferente que quieran, tal vez aparentemente absolutamente nada nos podría unir, pero nos unió esos "gorda" o "fea" de la gente y ese maldito espejo, ese estúpido espejo que nos dice lo asquerosas que somos, que nos grita y regaña lo debiles que somos, ese dichoso espejo que parece odiarnos de a momentos pero que, junto con Ana, nos dice que vamos progresando, que vamos a llegar a nuestras metas pero que no aflojemos. Y esa bascula, esa miserable bascula a la que nunca contentamos y de la que siempre dependemos, a la que siempre tememos
¿Y ustedes dicen tener miedo? ¡Qué sabrán! Nadie sabe lo repugnante que es verse en el espejo cada dichoso día, nadie sabe lo que sufrir por cada puñetero numerito de las narices que aumenta la estúpida bascula, nadie, absolutente nadie lo sabe. Sin embargo todos intentan "comprendernos", todos intentan "ayudarnos" y "apoyarnos".
Sola las chicas que son como nosotras, solo las que se encuentran atrapadas en este incierto camino hacia la "perfección" tal puedan comprendernos, tal.vez puedan empatizar con alguna de nosotras dos pero ni aún así pienso que nadie pueda comprender a nadie porque absolutamente nadie siente lo que nosotras sentimos, así como yo no puedo saber con tanta exactitud el impacto de un reflejo en ti o en cualquier persona...
Solo nos une este maldido resentimiento hacia nosotras mismas, porque de algún modo logramos comprendernos y a la vez acompañarnos, porque en la búsqueda de esa condenada perfección vamos, no solo matando a nuestro cuerpo, sino que también nos vamos muriendo poco a poco ahogadas en soledad...
sábado, 11 de mayo de 2013
Cambio de papeles.
Las palabras no vuelan, se clavan.
lunes, 22 de abril de 2013
En igualdad.
Hoy fue un jodido día más. Ya terminó por suerte, ya se acabó, duerme, te dices, descansa, mañana te toca seguir sonriendo al mundo y fingir que estas bien, mañana te toca retomar desde el principio. Mañana. Ah, mañana. Me miro las muñecas y me pregunto ¿De qué me va a servir hoy? Si mañana el sol saldrá igual. Si mañana el mundo te va a tratar como la misma miarda de siempre. No. Por hoy no, te dices, hoy te vas a querer un poco. Y me voy a la cama.
Abro mi otro twitter, el que me creé para ser yo al igual que este otro blog. Sí, te cansas de fingir, te cansas de ser "feliz" las 24hs del día, necesitas desahogarte antes de que te consumas a ti misma. Necesitas sacarlo todo de algún modo. Necesitas liberarte y ser tú. Pero eso significa ser aún más miarda para los demás. Significa pasar de valer poco a nada y a que te juzguen por hacer lo que te haces. Te llaman enferma o loca, pero no te preguntan por qué o si necesitas ayuda, no, tan solo te miran por encima del hombro sintiéndose superior por no hacer lo mismo que tú. Tan solo se apartan aún más, dejándote más sola de lo que ya estabas, si cabe la posibilidad, porque eres consciente de que nunca constate con ellos realmente.
Te distraes un rato y te olvidas del hambre que golpea tu estómago. Lees, lees y lees. Ah, otro idiota que piensa que somos horribles monstruos por querer ser Princesas perfectas pero que seguramente las prefiere terriblemente hermosas y delgadas. Hipócrita. Otro más.
Sigues leyendo. En su momento comencé a seguir a chicos que aparentemente están con Ana y Mía como yo y tantas otras chicas. Te dices: es imposible, los chicos siempre son más seguros de sí mismos, y tomas como ejemplo equivocado a los idiotas de tu clase. Hasta que lees sus tweets y te das cuenta de que ellos, al igual que nosotras, también están tristes y deprimidos, que ellos también se marcan metas como nosotras y que también la pasan fatal.
Entonces te das cuenta de que ni Ana ni Mía tienen preferencias, nos queren a todos por igual y ahí está la prueba. Así estamos todos.
Tal vez ellos se dejen ver menos que nosotras o tal vez se expresen menos, pero también les afecta.
Leí por ahí que las enfermedades de ED (desórdenes alimenticios) suelen sufrirlas personas inteligentes, aunque no haya un estudio que lo avale. Yo coincido con eso. Hasta ahora no me encontré con ninguna persona estúpida, por así decirlo, la mayoría de personas a las que sigo y leo, me parecen personas muy sensatas.
Lo que sí me da pena saber es que hasta los chicos también caen. Te dices a ti misma que no lo entiendes, pero sabes que te mientes, sí que sabes porque tú también te encuentras bajo esa misma y asquerosa presión de no saber qué hacer contigo misma, esa baja autoestima que, aunque intentes mejorar, cada día te quieres menos y no luchas por ser mejor sino por un físico mejor, eres consciente de ello, sabes muy bien lo que sienten, tú estas igual que ellos.
Quizá tengamos diferentes motivos, razones o circunstancias, tal vez no, pero aún así lo que no cambia es la meta: ser prefectos.