Nosotras.
lunes, 30 de diciembre de 2013
"Año nuevo, vida nueva"
Cuando sea delgada iré de compras sin complejos. Vaya pues sigo viéndote angustiada porque nada te queda bien. Piensa en todas las veces que has visto unos pantalones preciosos, te valían, bueno te cerraban porque seguías pareciendo un salchichón embutido. Ya sabes aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Otra de las razones... recuerdo que decías, cuando sea delgada iré por la calle con autoestima y la cabeza alta. Sigo viéndote igual, incluso peor con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha pensando que cada risa de la gente es por ti.
Y sigues pensando cuando cojones va a acabar toda esta puta pesadilla, precisamente cuando le eches cojones y cumplas todo lo que te exijas. Ya ves, otro año que pasas siendo gorda y te sientes mal, eso para la próxima vez que digas 'solo probaré un poco' o 'no quiero seguir castigando mi estómago o mi garganta' todo dicho pues, feliz año nuevo.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Llamar la "atención".
Muchos piensan y nos juzgan, tachándonos de locas enfermas que sólo quieren un poco de atención.
Muy bien, detengámonos por unos minutos en nuestras diversas situaciones, problemas y complicaciones. Sí, tal vez estemos locas, o sea, una persona cuerda no se cortaría o se mataría de hambre solo por agradar un poco a la bascula y al espejo, ¿No? Pues ya está. Ahora, "enfermas"... eso sí puede que lo estemos, o por lo menos yo considero que lo estoy, pero ya eso de que lo hacemos por llamar la atención, ¿Saben qué les digo a los cabezas de chorlito que no tienen otra mejor cosa que hacer, como dedicarse a su propia vida, por ejemplo? Que si esto fuera por llamar la atención, no llevaría pulceras ni muñequeras, o en el caso de otras chicas, no llevarían sudaderas ni dejarían de usar camisetas de manga corta ni nada por el estilo, que las que no soportamos ni una pizca eso de nuestro reflejo, no lo rompemos ni le gritamos de todo, ¿No? Porque yo sé que la que me entiende, o el que lo hace, ¿Por qué no?; sabe perfectamente qué es aguantarse las ganas de tirarle mil cosas al espejo cada mañana o lo que es detestar a muerte la maldita bascula que no hace más que decirte que volviste a engordar, que tus horas de ayuno y todos tus esfuerzos en tus ejercicios valieron madre porque no sirvieron ni para adelgazar cien gramos de nada.
Nos dicen que necesitamos comprensión, cariño y atención. Pero, oye, nadie anda por la vida suplicando cariño, rogando compasión y, ni mucho menos, contando todos sus problemas porque ve que así es el ombligo del mundo, pues no.
En mi opinión, aquellas personas que no sepan qué es estar en nuestra piel, mejor que se callen, porque la verdad, por personas tan detestables como ellas, muchas personas que quieren pedir ayuda y salir de una vez de esto, que quieren llenarse de valor y luchar contra sus peropios demonios, o sea, contra ellos mismos, no lo hacen gracias por unos cuantos que no tienen ni la menor idea de qué es estar rodeado constantemente de tanta soledad y tanta oscuridad. No lo saben y sin embargo no callan, no viven lo que les toca y, mucho menos, dejan vivir a los demás la vida que nos tocó que, mal que bien, es lo hay y solo nos queda mejorar cada día, ¿No?
Sí, mejorar cada día. No por lo demás, y si lo vas hacer por alguien, que sea por tu familia, por tus padres que te lloran y que te sufren, hazlo por ellos en todo caso; hazlo por ti misma/o, que sé que eres fuerte porque aguantas este dolor, este tormento y esta soledad cada día. ¿No te mereces algo de felicidad tú también?
martes, 16 de julio de 2013
Números.
"Eres más que un puto número."
¿Cuántas veces escuchamos esto? ¿Cuántas veces nos lo dijieron?
En respuesta a todas esas puñeteras repetitivas veces en que todo el mundo nos lo decían, y dicen, solo les digo una cosa: a ustedes no les importa. No se metan, desaparezcan. Nadie les pidió ayuda u opinión. Ustedes qué sabran. Solo se límitan a decirnos que hay otras formas de hacerlo, que este no es el único camino ni el más sano. Y ¿Saben qué? Me vale madre si tienen razón o no. Me vale todo una puñetera mierda todo.
Soy yo la que quiere ser perfecta. No para ti. No para él. Sino, para mí. Yo dedido si valgo más o menos que un puto número. Soy yo si elijo ser más o menos que un número. No tú. Nadie.
Soy yo la que quiere levantarse cada día, mirarse al espejo y admirar sus progresos. Soy yo la que quiere despertarse y sentirse bien. Soy yo la que quiere caminar por la calle sin sentirse observada por ser una maldita y asquerosa foca. Simplemente, soy yo quien no elijió este camino pero sí quien decide recorrerlo. Así que cállate. Cierra la boca. No opines. No pienses. Pasa de mí. Así como lo hiciste hasta ahora. Así mismo.
Todos nos dicen "estas enferma" y sí, puede que lo esté pero te digo otra cosa: así no me ayudas.
Todos dicen ayudarte pero lo que en verdad solo hacen es destruirte más. Si es eso posible ya. Nosotras no somos chicas o mujeres tontas. Soy consciente de lo lista e inteligentes que podemos llegar a ser. Somos esos rostro del sexo femenino que promete llegar a grandes metas y hacer grandes cosas con sus vidas. Pero solo de nuestras sonrisas vacías y falsas, que con el tiempo aprendimos a tenerlas, para fuera.
Dentro de nuestras metes, tan extremadamente brillantes como dañinas, nos desarmamos en mil pedacitos y nos autodestruimos a cada segundo. Cada minuto en silencio vendría a equivaler una herida más. Otra. Igual o más dolorosa, profunda o grande que las demás.
Somos chicas realmente brillantes. Eso todas lo sabemos. Pero eso nadie lo ve. Eso nadie nunca lo vio. Ahora solo ven esa estúpida sonrisa vacía que ponemos a diario para contentar a los demás. Al final, es a lo único a lo que nos estamos reduciendo. A ser vacías y bellas cada día. Cada día que el mundo nos acepta más.
Nos estamos perdiedo poco a poco y todo porque elegimos ser menos que un número.
domingo, 19 de mayo de 2013
Nosotras.
Somos dos chicas. Dos chicas totalmente opuestas y diferentes. Somos dos personas con personalidades contradictoriaa y con gustos totalmente opuestos. Nuestros colores favoritos en nada se parecen. Fisicamente ni de lejos se podría decir que nos parecemos o si nos ves por la calle jamás nos confundirías la una con la otra. Nuestros estilos de vida también son totalmente opuestos. Nuestras "amigas" también se podría decir que nada tienen que ver. Nada nos une, en nada nos parecemos, nada nos dice "por eso somos las mejores amigas" y mejor dicho, aunque no nos podamos autodenominar las "Best Friends Forever" tampoco somos tan diferentes.
Sí, somos tan distintas.
Sin embargo, tenemos ciertos enemigoa en común: un espejo, una bascula y nosotras mismas, en nuestros respectivos casos. Tal vez seamos todo lo diferente que quieran, tal vez aparentemente absolutamente nada nos podría unir, pero nos unió esos "gorda" o "fea" de la gente y ese maldito espejo, ese estúpido espejo que nos dice lo asquerosas que somos, que nos grita y regaña lo debiles que somos, ese dichoso espejo que parece odiarnos de a momentos pero que, junto con Ana, nos dice que vamos progresando, que vamos a llegar a nuestras metas pero que no aflojemos. Y esa bascula, esa miserable bascula a la que nunca contentamos y de la que siempre dependemos, a la que siempre tememos
¿Y ustedes dicen tener miedo? ¡Qué sabrán! Nadie sabe lo repugnante que es verse en el espejo cada dichoso día, nadie sabe lo que sufrir por cada puñetero numerito de las narices que aumenta la estúpida bascula, nadie, absolutente nadie lo sabe. Sin embargo todos intentan "comprendernos", todos intentan "ayudarnos" y "apoyarnos".
Sola las chicas que son como nosotras, solo las que se encuentran atrapadas en este incierto camino hacia la "perfección" tal puedan comprendernos, tal.vez puedan empatizar con alguna de nosotras dos pero ni aún así pienso que nadie pueda comprender a nadie porque absolutamente nadie siente lo que nosotras sentimos, así como yo no puedo saber con tanta exactitud el impacto de un reflejo en ti o en cualquier persona...
Solo nos une este maldido resentimiento hacia nosotras mismas, porque de algún modo logramos comprendernos y a la vez acompañarnos, porque en la búsqueda de esa condenada perfección vamos, no solo matando a nuestro cuerpo, sino que también nos vamos muriendo poco a poco ahogadas en soledad...
sábado, 11 de mayo de 2013
Cambio de papeles.
Las palabras no vuelan, se clavan.
lunes, 22 de abril de 2013
En igualdad.
Hoy fue un jodido día más. Ya terminó por suerte, ya se acabó, duerme, te dices, descansa, mañana te toca seguir sonriendo al mundo y fingir que estas bien, mañana te toca retomar desde el principio. Mañana. Ah, mañana. Me miro las muñecas y me pregunto ¿De qué me va a servir hoy? Si mañana el sol saldrá igual. Si mañana el mundo te va a tratar como la misma miarda de siempre. No. Por hoy no, te dices, hoy te vas a querer un poco. Y me voy a la cama.
Abro mi otro twitter, el que me creé para ser yo al igual que este otro blog. Sí, te cansas de fingir, te cansas de ser "feliz" las 24hs del día, necesitas desahogarte antes de que te consumas a ti misma. Necesitas sacarlo todo de algún modo. Necesitas liberarte y ser tú. Pero eso significa ser aún más miarda para los demás. Significa pasar de valer poco a nada y a que te juzguen por hacer lo que te haces. Te llaman enferma o loca, pero no te preguntan por qué o si necesitas ayuda, no, tan solo te miran por encima del hombro sintiéndose superior por no hacer lo mismo que tú. Tan solo se apartan aún más, dejándote más sola de lo que ya estabas, si cabe la posibilidad, porque eres consciente de que nunca constate con ellos realmente.
Te distraes un rato y te olvidas del hambre que golpea tu estómago. Lees, lees y lees. Ah, otro idiota que piensa que somos horribles monstruos por querer ser Princesas perfectas pero que seguramente las prefiere terriblemente hermosas y delgadas. Hipócrita. Otro más.
Sigues leyendo. En su momento comencé a seguir a chicos que aparentemente están con Ana y Mía como yo y tantas otras chicas. Te dices: es imposible, los chicos siempre son más seguros de sí mismos, y tomas como ejemplo equivocado a los idiotas de tu clase. Hasta que lees sus tweets y te das cuenta de que ellos, al igual que nosotras, también están tristes y deprimidos, que ellos también se marcan metas como nosotras y que también la pasan fatal.
Entonces te das cuenta de que ni Ana ni Mía tienen preferencias, nos queren a todos por igual y ahí está la prueba. Así estamos todos.
Tal vez ellos se dejen ver menos que nosotras o tal vez se expresen menos, pero también les afecta.
Leí por ahí que las enfermedades de ED (desórdenes alimenticios) suelen sufrirlas personas inteligentes, aunque no haya un estudio que lo avale. Yo coincido con eso. Hasta ahora no me encontré con ninguna persona estúpida, por así decirlo, la mayoría de personas a las que sigo y leo, me parecen personas muy sensatas.
Lo que sí me da pena saber es que hasta los chicos también caen. Te dices a ti misma que no lo entiendes, pero sabes que te mientes, sí que sabes porque tú también te encuentras bajo esa misma y asquerosa presión de no saber qué hacer contigo misma, esa baja autoestima que, aunque intentes mejorar, cada día te quieres menos y no luchas por ser mejor sino por un físico mejor, eres consciente de ello, sabes muy bien lo que sienten, tú estas igual que ellos.
Quizá tengamos diferentes motivos, razones o circunstancias, tal vez no, pero aún así lo que no cambia es la meta: ser prefectos.
jueves, 18 de abril de 2013
Marcas.
De las dos, yo soy la que me corto. Ella, la otra chica que escribe este blog conmigo, no me entiende. No entiende por qué lo hago.
Sinceramente, no sé cómo exlicarlo. Tan solo sentir dolor. Ese dolor que ya no cabe ni en tu cabeza ni en tu alma, ese dolor que ya se convirtió en cuchillas listas, afiladas y preparadas para salir en forma de odio. Odio que es con y para ti, pero que lo agotas con el.mundo equivocadamente. No sabes qué hacer, no sabes cómo deshacerte de él, no sabes, te encuentras deshorientada y la soledad te termina por abrigar en su oscuro seno.
Ahora estás sola. No hay nadie. En realidad, todo el mundo te sonríe, tienes a tu familia, intentando ayudarte. Pero eso te da igual. Si te sientes sola, estás sola. No hay más.
Esto no es "hoy me siento mierda, hoy me corto" y ya. Esto lleva su tiempo, así como para ser Ana lleva el suyo y así como con el tiempo Ana se convierte en Mía. Lleva su tiempo.
Con Ana primero, dejas de comer poco a poco, al punto que ya logras hacer ayunos completos, sintiéndote espectacular, pero... Pero cuando comes o te descontrolas en exceso... Ahí estará Mía para ayudarte a deshacerte de toda esa culpa que consumiste.
Tus propias Marcas tampoco aparecen de la nada. Algunas veces, llegas a odiar tanto tu reflejo que llegar a apretarte tanto el cuerpo que te dejas moretones, te rasguñas o simplemente, en un acto impolsivo, rompes el espejo por odiarte. Yo ya pasé de todo eso.
No recomiéndo jamás cosa así. Es enfermizo, pero a mí me alivia. Es destructivo, pero a mí me satisface. Es veneno puro, es tu sangre derramada, es tu alivio teñido de rojo.
Cada Marca representa algo. Cada Marca es única y especial.
No dañes tu cuerpo, quiérelo. Es el único que al final paga toda la mierda de todos y, también, la tuya.
jueves, 28 de marzo de 2013
Trazando caminos
Es irónico, sabes que estás sola, que esta es tu única guerra personal, una contra tí misma, una donde tu silencio es tu nayor aliado y la comida tu máxima enemiga mientras que la báscula y el espejo te sonríen de a ratos.
¿No te cansas, princecita? ¿No te cansas de ser tan fuerte, de tener tanta fuerza de voluntad y levantarte cada día para librar otra batalla más de tu interminable guerra? Yo sé que si. Yo soy otra de esas sombras que se bate consigo misma en esta lucha contra las calorías, contra ese asqueroso reflejo. Contra todo.
Tus lágrimas, tus lágrimas son de dolor, de frustración, de asco y de odio. De asco de tí misma, de odio hacia tí misma. Todo es hacia tí misma. No importa, te dicen que te ven bien, más delgada, más linda, estupenda pero no importa, ajustas tu corona y vuelves a la guerra. No es suficiente. Quieres más. No importa cuántas palabras bonitas escuches, no importa que tan perfecta te vean. El espejo. El maldito espejo te muestra que no es así ¿Y la báscula? La báscula te restriega en la cara que estas hecha un asco, que no tienes fuerza de voluntad, que no puedes, que eres débil.
Te sientes asquerosa, patética, horrible, gorda y fea. Te sientes de todo menos la princesa que se supone que eres. Te ves todos tus defectos pero... ¿Y tus virtudes? ¿Dónde están? No sabes donde están. Pero sé que, tanto los míos como los tuyos, están en algún rincón polvoriento de nuestro ser acumulando más polvo, convirtiéndose en eso, polvo. Solo nos concentramos en cuánto nos odiamos.
A veces me pregunto si podría seguir como antes, feliz y orgullosa de mí con toda mi gordura.
Hechamos la culpa a la sociedad, decimos que la gente no lo comprende pero... ¿Nos equivocamos?
martes, 26 de marzo de 2013
Soy.
Llueve y yo bajo la lluvia sin paraguas. De muy lista con zapatillas, leggins y sudadera, bravo, bien hecho imbésil, me digo. Por suerte no es más que una fina llovizna.
Soy masoquista, eso lo sé, estoy recorriendo exactamente cada calle que caminé alguna vez alado de mi ahora amor imposible. Cada paso me arranca una sonrisa. Cada paso me trae a la memoria cada palabra tonta o cada gesto cursi que hicimos ambos alguna vez para poder expresarnos de algún modo este cariño. Este cariño que se quedó sólo conmigo y que con el paso de los días va dando paso a la soledad.
Está claro, soy una adolescente estúpida, no importa cuánto tiempo pase, no, desde luego que no, cada día soy más estúpida, pero ¿Qué puedo hacer? Soy alguien que mi yo interior jamás pensó ser. No, aquella niña que corría detrás de los balones, raspándose las rodillas con cada caída en el campo, ya no soy esa niña a la que se le daba bien los deportes, tampoco aquella niña que salía a jugar con sus amigos del barrio, los mismos que tenía por compañeros, con los mismos con quienes le gustaba perderse y jugar hasta el anochecer. Ya no soy esa niña que le gustaba mancharse de barro ni aquella niña a la que le hacía ilusión las navidades y el año nuevo para poder salir desde temprano hasta altas horas de las madrugadas vagando por las calles de su barrio, con su gente, explotando fuegos artificiales ni aquella niña que volvía a casa a por más. Aquella niña siempre sonreía, aquella niña se fue desvaneciendo con el pasar de los tiempos. Aquella niña practicamente ya no existe.
Yo no soy nada de eso. Yo no conservo nada de eso. ¿Ahora? Ahora soy una persona como tantas otras que si le preguntas si se encuentra bien automáticamente sonreirá y asentirá ¿Por qué? Porque ya es la puta costumbre de ser tan falsa con una misma, ya es la jodida costumbre de dar una sonrisa al mundo, porque ya es normal guardarse todas las amarguras que te provoca el hecho de ser distinta. Soy una chica de fuera que se encuentra atrapada en una pequeña ciudad al otro lado del mundo y no puede hacer nada para escapar, no puede nada para buscar su felicidad porque su felicidad consiste en o volver a una vida que no llega a ningún sitio o buscar el consuelo en un corazón tan roto y desarmado que a veces hasta a mí misma me sorprende que aún siga latiendo. No, me sorprende mucho más que pueda querer después de cada jodida desilusión porque más estúpido no puede ser al alimentarse de putas ilusiones que, una sabe que se van acabar más pronto de lo que se las espera, aún así me aferro a ellas y me atrevo a volar. ¿Después? Tan solo caigo en el mismo vacío de siempre. Tan solo vuelvo a estar como nunca dejé de estar. Sola.
No, desde luego me convertí en alguien totalmente detestable a mi gusto, soy tan falsa conmigo misma que a veces puedo escucharme a mí misma diciéndome lo que en ese momento quiero hacer pero que no me atrevo hacer por el simple hecho de que eso nadie lo hace. Soy esa maldita mocosa que se ilusiona y enamora de lo imposible, soy esa estúpida cría a la que ya no le gusta mirarse al puto espejo y ¿Por qué? Porque esa, que tiene la dichosa costumbre de aparentar demasiado, esa gorda , fea y asquerosa chica y no importa que sea mi propio reflejo, esa no soy yo. Esa, que sonríe y se la pasa genial, no soy yo. Esa, que intenta robarle importancia a las cosas para sonreír más y llorar menos, no soy yo. Esa, que se dice a sí misma "tranquila, eres mucho para tan poca cosa", esa, desde luego no soy yo. Esa, que está reflejada en el espejo sustituyéndome cada día, cada hora, cada minuto, esa, esa sigo sin ser yo. Yo no soy nada de eso, ni las sonrisas, ni los "estoy bien" que salen de su asquerosa boca y mucho menos ese "eres mucho" que se dice a sí misma, no yo no soy esa y, sin embargo, no puedo dejar de ser ella... ¿Y por qué? Porque si dejo de ser esa corro el riesgo de que el mundo busque derrumbarme y hacerme picadillo. Una vez más.
La gente es envidiosa y le gusta destruir a las personas verdaderas, porque les da envidia que ellos sí puedan ser felices sin tener que llevar a cuesta todo su repertoria de caretas y máscaras, diversas y diferentes, que usan para decir "sí, estoy estupendamente" pero piensan "pero yo sé que tú no y me vale verga porque no me importas ni tú ni nadie" a la gente solo hablales de la gente, jamás de tí porque para lo único que les puedes importar es para ir con el cotilleo al de alado y dejarte lo peor posible... La gente es tan hipócrita y solo busca destruirte porque se les da mejor joder vidas para sentirse bien que arreglar las suyas y estar bien.
Y tú, tú te mientes tanto como yo y como cualquiera, tú lloraras durante toda una noche pero te despiertas con una sonrisa, tú también te escondes detrás de ese "estoy bien", a ti también te gustaría decir lo que realmente piensas y sientes pero no te atreves porque no es lo que los demás hacen. Admitelo, al final de los finales, todos somos absolutamente iguales. Todos nos escondemos bajo una jodida sonrisa.
Tal vez sea muchas cosas, tal vez posea demasiados defectos y carezca de virtudes, tal vez sea una estúpida por querer como quiero a quien quiero o una hipócrita por odiar a quien odio como le odio. No amo mi vida, la odio y sé perfectamente que no debería ser así, pero aquí estoy. Soy esa imbésil que cuando se enamora lo da todo y le da exactamente igual recibir nada a cambio, sé que soy de ese tipo de persona a la que le ilisiona los "para siempre" pero que es realista y se dice a sí misma "ya dejate de ilusionar". Soy muchas cosas, tal vez buenas, tal vez malas; pero eso nadie sabe porque me sigo escondiendo de esa estúpida sonrisa.
El agua se lleva consigo cada culpa y cada sonrisa, quiero aprender a vivir con todos mis recuerdos, los buenos, los malos, los jodidos e incluso aquellos que una niña nunca debería tener, por más mala que se haya comportado, hay adultos crueles porque les da envidia la dulce inoscencia infantil. Yo viví mucho más en dos putos años de lo que debería haber vivido jamás y sin embargo esa estúpida sonrie, sonrie ignorando todo este dolor gurdado.
Nadie te ayuda. Nadie se conpadece. Nadie te entiende. Nadie se queda por tí. Todos te juzgan.
Siempre, de algún modo u otro, estoy sola.
Tan solo soy esa sombra que dejó esa niña al partir.
Soy soledad y tristeza aunque no lo quiera.
lunes, 25 de marzo de 2013
Buscando mi lugar.
BULIMIAREXIA.
16 cumpleaños.
Hoy cumplo 16 años. No, desde luego que no me imaginé que me la pasaría con hambre u odiándome y teniéndome asco por ser una maldita foca, no, desde que luego que no.
No soy anoréxica ni bulímica. Por lo menos no me lo considero. Que no quiera comer y cada vez que tenga el estomágo lleno no pueda soportarlo y lo vomito todo no quiere decir que lo sea. Para serlo considero que debes llevar algún tiempo y un par de semanas no cuentan como tiempo suficiente.
Últimamente ya no puedo verme en el espejo. No como. Me busco nuevos trucos adaptados a las descomunales ganas de comer de mi cuerpo. Esta semana adelgacé casi 7kg. es un gran logro y me enorgullezco de ello. Me gustaría decirlo bien alto y con más orgullo pero a la pregunta que más le temo es al "¿Cómo lo hiciste tan rápido?" De la gente. ¿Qué puedo contestar? ¿No comiendo? ¿Qué sigue? ¿Gritarle al mundo que quiero a Ana y a Mía en mi vida? Ya, claro.
La gente te juzga, la gente te señala, la gente te crítica, te llaman gorda y si no lo hacen, se lo pasan insinuandotelo, te paran mostrando su bonito cuerpo delgado marcado o se ponen a comer como unos cerdos delante tuyo y ¿Engordan? Ni un gramo. Se ponen alado tuyo y se conparan, se suben el dichoso autoestima jodiéndote el tuyo, como si no carecieras ya de ello.
No, desde luego que no me gusta saber que hoy comeré la comida que con tanto amor cocinan mis padres para mí y todo ello terminará en la taza del baño, no, claro que no me gusta.
Tampoco me gusta saber que esto es una miarda pero es que ya no lo puedo evitar. Me siento llena y satisfecha pero eso significa que me tragué casi todo lo comestible de casa. Me siento asquerosa, sucia, inútil, estúpida y débil. Débil porque no fui lo suficientemente fuerte como para no comer, para no hacer caso a Ana.
Esta no es la forma que yo quería pasar mi 16 cumpleaños pero es en lo que caí por culpa de todos esos años esquivando todo. Siendo yo. La estúpida y fea gorda del grupo. Siempre fui yo y siempre me destruyeron de todas las formas posibles.
Nadie lo entiende. La comida es lo mejor que hay en el mundo para mí pero es mi peor enemigo.
Sólo Ana y Mía lo entienden.
domingo, 24 de marzo de 2013
La gente ayuda a la gente.
Bulimiarexia.

