Hoy fue un jodido día más. Ya terminó por suerte, ya se acabó, duerme, te dices, descansa, mañana te toca seguir sonriendo al mundo y fingir que estas bien, mañana te toca retomar desde el principio. Mañana. Ah, mañana. Me miro las muñecas y me pregunto ¿De qué me va a servir hoy? Si mañana el sol saldrá igual. Si mañana el mundo te va a tratar como la misma miarda de siempre. No. Por hoy no, te dices, hoy te vas a querer un poco. Y me voy a la cama.
Abro mi otro twitter, el que me creé para ser yo al igual que este otro blog. Sí, te cansas de fingir, te cansas de ser "feliz" las 24hs del día, necesitas desahogarte antes de que te consumas a ti misma. Necesitas sacarlo todo de algún modo. Necesitas liberarte y ser tú. Pero eso significa ser aún más miarda para los demás. Significa pasar de valer poco a nada y a que te juzguen por hacer lo que te haces. Te llaman enferma o loca, pero no te preguntan por qué o si necesitas ayuda, no, tan solo te miran por encima del hombro sintiéndose superior por no hacer lo mismo que tú. Tan solo se apartan aún más, dejándote más sola de lo que ya estabas, si cabe la posibilidad, porque eres consciente de que nunca constate con ellos realmente.
Te distraes un rato y te olvidas del hambre que golpea tu estómago. Lees, lees y lees. Ah, otro idiota que piensa que somos horribles monstruos por querer ser Princesas perfectas pero que seguramente las prefiere terriblemente hermosas y delgadas. Hipócrita. Otro más.
Sigues leyendo. En su momento comencé a seguir a chicos que aparentemente están con Ana y Mía como yo y tantas otras chicas. Te dices: es imposible, los chicos siempre son más seguros de sí mismos, y tomas como ejemplo equivocado a los idiotas de tu clase. Hasta que lees sus tweets y te das cuenta de que ellos, al igual que nosotras, también están tristes y deprimidos, que ellos también se marcan metas como nosotras y que también la pasan fatal.
Entonces te das cuenta de que ni Ana ni Mía tienen preferencias, nos queren a todos por igual y ahí está la prueba. Así estamos todos.
Tal vez ellos se dejen ver menos que nosotras o tal vez se expresen menos, pero también les afecta.
Leí por ahí que las enfermedades de ED (desórdenes alimenticios) suelen sufrirlas personas inteligentes, aunque no haya un estudio que lo avale. Yo coincido con eso. Hasta ahora no me encontré con ninguna persona estúpida, por así decirlo, la mayoría de personas a las que sigo y leo, me parecen personas muy sensatas.
Lo que sí me da pena saber es que hasta los chicos también caen. Te dices a ti misma que no lo entiendes, pero sabes que te mientes, sí que sabes porque tú también te encuentras bajo esa misma y asquerosa presión de no saber qué hacer contigo misma, esa baja autoestima que, aunque intentes mejorar, cada día te quieres menos y no luchas por ser mejor sino por un físico mejor, eres consciente de ello, sabes muy bien lo que sienten, tú estas igual que ellos.
Quizá tengamos diferentes motivos, razones o circunstancias, tal vez no, pero aún así lo que no cambia es la meta: ser prefectos.
Nosotras.
La sociedad ha hecho un daño enorme al mundo y nosotras solo somos dos ejemplo de ello. Soledad, calorías, tristezas y llantos son nuestra rutina diaria. No tenemos miedo al rechazo ni al qué dirán. Somos dos adolescentes a las que no ven ni inteligentes ni listas, que estamos rodeadas de supuestas amigas que no dejan de apuñalarnos por la espalda todas las veces que les sea posible y que nos hayamos en el abismo de la soledad. Te retamos a leer aquello que sale desde el fondo de nuestras almas desgarradas por el dolor que inflige la superficialidad de esta sociedad que nos consume cada día más. Te invitamos a leer estas palabras mudas que gritan desesperadamente al silencio, luchando por salir.
lunes, 22 de abril de 2013
En igualdad.
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