Sigo buscando ese sitio al que pertenezco... no soy la más guapa, ni la más popular, no encajo en ningún sitio, siento que soy muy distinta y muy igual a los demás, es algo que no consigo controlar ni yo misma. Estoy gorda, la verdad es difícil no ver que lo estoy, soy esa chica de atrás la amiga de la guapa, la mediocre... 46 kilos siguen siendo demasiados, 40 también eran demasiados, pase lo que pase nunca es suficiente. Mi madre insistiendo en que coma menos, cada vez que me decía eso me entraban unas ganas inmensas de llorar, pero no lo hacía, la verdad en eso se resume mi vida: Callar, asumir y después por la noche llorar. Doy asco, realmente asco. Me miro al espejo y por una vez me gustaría poder decir como antes: que guapa. Pero no puedo, no, por que no estoy guapa, ni tengo un cuerpo bonito, ni soy lista, ni especial... Nunca seré suficiente para nadie. Mi madre quiere que sea lista y delgada y no soy ninguna de las dos cosas. Solo soy un error de esta vida. Me siento como un fallo de programación. Pero la cosa cambia cuando ayuno, me siento bien conmigo misma, siento que tuviera el mundo en mis manos, siento como si fuera capaz de controlar cualquier situación, como si mi tripa me felicitara a rugidos todo lo que estoy haciendo bien. Aun que todo tiende a cambiar a un color mas gris cuando la ansiedad me puede, cuando no consigo controlarla, y acabo vomitando. Claro que me cuesta, ¿Vomito o no? es solo un rato pasándolo mal, y digo mal, porque realmente vomitar es lo que mas odio en esta vida. Pero lo termino haciendo y si no lo hago me siento mal. Además después de vomitar termino haciendo ejercicio hasta estar muy cansada, realmente en el único momento del día que consigo ser feliz es cuando duermo. Muchas veces desearía dormir y no despertar hasta que el príncipe que va a arreglar mi vida aparezca. Con un príncipe todo sería más fácil. Pero la vida sigue y sin príncipe ni corona me despierto otro día para seguir con la misma mierda de siempre. Calorías e imperfecciones.
BULIMIAREXIA.
Nosotras.
La sociedad ha hecho un daño enorme al mundo y nosotras solo somos dos ejemplo de ello. Soledad, calorías, tristezas y llantos son nuestra rutina diaria. No tenemos miedo al rechazo ni al qué dirán. Somos dos adolescentes a las que no ven ni inteligentes ni listas, que estamos rodeadas de supuestas amigas que no dejan de apuñalarnos por la espalda todas las veces que les sea posible y que nos hayamos en el abismo de la soledad. Te retamos a leer aquello que sale desde el fondo de nuestras almas desgarradas por el dolor que inflige la superficialidad de esta sociedad que nos consume cada día más. Te invitamos a leer estas palabras mudas que gritan desesperadamente al silencio, luchando por salir.

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