Es irónico, sabes que estás sola, que esta es tu única guerra personal, una contra tí misma, una donde tu silencio es tu nayor aliado y la comida tu máxima enemiga mientras que la báscula y el espejo te sonríen de a ratos.
¿No te cansas, princecita? ¿No te cansas de ser tan fuerte, de tener tanta fuerza de voluntad y levantarte cada día para librar otra batalla más de tu interminable guerra? Yo sé que si. Yo soy otra de esas sombras que se bate consigo misma en esta lucha contra las calorías, contra ese asqueroso reflejo. Contra todo.
Tus lágrimas, tus lágrimas son de dolor, de frustración, de asco y de odio. De asco de tí misma, de odio hacia tí misma. Todo es hacia tí misma. No importa, te dicen que te ven bien, más delgada, más linda, estupenda pero no importa, ajustas tu corona y vuelves a la guerra. No es suficiente. Quieres más. No importa cuántas palabras bonitas escuches, no importa que tan perfecta te vean. El espejo. El maldito espejo te muestra que no es así ¿Y la báscula? La báscula te restriega en la cara que estas hecha un asco, que no tienes fuerza de voluntad, que no puedes, que eres débil.
Te sientes asquerosa, patética, horrible, gorda y fea. Te sientes de todo menos la princesa que se supone que eres. Te ves todos tus defectos pero... ¿Y tus virtudes? ¿Dónde están? No sabes donde están. Pero sé que, tanto los míos como los tuyos, están en algún rincón polvoriento de nuestro ser acumulando más polvo, convirtiéndose en eso, polvo. Solo nos concentramos en cuánto nos odiamos.
A veces me pregunto si podría seguir como antes, feliz y orgullosa de mí con toda mi gordura.
Hechamos la culpa a la sociedad, decimos que la gente no lo comprende pero... ¿Nos equivocamos?
Nosotras.
La sociedad ha hecho un daño enorme al mundo y nosotras solo somos dos ejemplo de ello. Soledad, calorías, tristezas y llantos son nuestra rutina diaria. No tenemos miedo al rechazo ni al qué dirán. Somos dos adolescentes a las que no ven ni inteligentes ni listas, que estamos rodeadas de supuestas amigas que no dejan de apuñalarnos por la espalda todas las veces que les sea posible y que nos hayamos en el abismo de la soledad. Te retamos a leer aquello que sale desde el fondo de nuestras almas desgarradas por el dolor que inflige la superficialidad de esta sociedad que nos consume cada día más. Te invitamos a leer estas palabras mudas que gritan desesperadamente al silencio, luchando por salir.
jueves, 28 de marzo de 2013
Trazando caminos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario